Calibración de temperatura
Por comparación directa
ACREDITACIÓN: t-113
Temperatura
Servicio de calibración por comparación directa a:
- Termómetros de líquido en vidrio.
- Termómetros de lectura directa (Indicador, sensor).
- RTD´S.
- Termopares.
- Termómetros bimetálicos.
La temperatura es una magnitud de medida presente en cualquier proceso industrial. Es por ello que contamos con expertos que se encargan de realizar calibraciones y mediciones de temperatura.

Termómetros de líquido en vidrio
Termómetros de liquido en vidrio
Mide por dilatación: la columna de líquido sube dentro del capilar y la escala grabada indica el valor. Es el instrumento que más confianza inspira porque no tiene batería ni electrónica, y es justo ahí donde está el riesgo. El vidrio envejece, el bulbo cambia con los choques térmicos y la columna se separa con el transporte. Todo eso corre la lectura sin que nada en el instrumento lo advierta.
Cómo lo calibramos
Lo comparamos contra un termómetro patrón trazable dentro de baños de temperatura controlada, en varios puntos a lo largo de su intervalo de trabajo, de −30 °C a 400 °C. En cada punto determinamos la corrección que le corresponde y su incertidumbre, bajo la acreditación T-113 y el estándar 17025.

Termómetros de lectura directa (indicador, sensor)
Termómetros de lectura directa
Es el termómetro que anda en campo: un indicador y su sensor trabajando como un solo sistema, de inmersión cuando se mide dentro del fluido y de superficie cuando se mide sobre la pared del equipo. Con él se decide si un proceso está en rango, si una línea puede seguir operando o si algo se está calentando de más. La deriva llega por los dos lados, la electrónica del indicador y el sensor que se fatiga con los ciclos térmicos, así que el conjunto tiene que evaluarse tal como se usa.
Cómo lo calibramos
Calibramos el sistema completo, indicador y sensor juntos, por comparación directa contra un patrón trazable en baños líquidos y hornos de pozo seco. Recorremos varios puntos de su intervalo de trabajo, de −30 °C a 650 °C, y en cada uno determinamos la corrección y su incertidumbre bajo la acreditación T-113 y el estándar 17025. Cuando el técnico lee ese display en campo, el número ya está respaldado.

Termómetros bimetálicos
Termómetros bimetálicos
Dos metales unidos que se dilatan distinto: al cambiar la temperatura la espiral se tuerce y mueve la aguja de la carátula. Sin electrónica de por medio, resiste vibración, intemperie y golpes, por eso vive montado de forma fija en tanques, líneas y hornos durante temporadas largas. Esa misma exposición es la que le pasa factura. La espiral pierde elasticidad con los ciclos térmicos repetidos, el vástago se deforma con los golpes y la aguja empieza a quedarse corrida. La carátula se sigue viendo igual de firme mientras eso pasa.
Cómo lo calibramos
Comparamos su lectura contra un patrón trazable, con el vástago inmerso en baño o en horno de pozo seco, en varios puntos de su intervalo de trabajo dentro de la cobertura acreditada de −30 °C a 650 °C. Recorremos la escala subiendo y bajando para ver cómo se comporta en ambos sentidos, y reportamos la corrección y la incertidumbre punto por punto, bajo la acreditación T-113 y el estándar 17025. Así la carátula que está montada en su línea vuelve a significar lo que dice.

Termopares
Termopares
Dos metales distintos unidos en un punto generan un voltaje que cambia con la temperatura. Es el principio más usado en alta temperatura porque resiste hornos, calderas, tratamientos térmicos y procesos donde ningún otro sensor aguanta. La contraparte es que deriva justo donde más trabaja: el alambre se oxida y se contamina en la zona caliente, la unión se fatiga con los ciclos, y el cable de extensión y la compensación de unión fría suman error antes de que la señal llegue al indicador. El termopar sigue entregando un número aunque ya no sea el correcto.
Cómo lo calibramos
Lo comparamos contra un patrón trazable en horno de pozo seco o baño de temperatura controlada, en varios puntos de su intervalo de trabajo dentro de la cobertura acreditada de −30 °C a 650 °C. Cuando trabaja amarrado a un indicador, calibramos el lazo completo, porque así es como entrega el dato en su proceso. En cada punto determinamos la corrección y la incertidumbre bajo la acreditación T-113 y el estándar 17025. El resultado te dice cuánto se movió el sensor y si todavía sirve para el rango en el que lo tienes trabajando.
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